viernes, 21 de marzo de 2008

Autoestima

AUMENTAR LA AUTOESTIMA: ¿Qué es la Autoestima?

La persona con la que más convivÍs durante toda tu vida sos vos. Nuestra más importante relación es con nosotros mismos, y la convivencia con nosotros mismos es la relación a la que menos tiempo y esfuerzo dedicamos. La que menos solemos tomar en serio y la más importante de todas las áreas de nuestra vida. La Autoestima es una de las dimensiones psicológicas más cruciales en la existencia humana.

En general se suele llamar Autoestima a una actitud o a una emoción que tenemos frente a nosotros mismos. En realidad, técnicamente, la Autoestima es una respuesta emocional particular al hecho de realizar un juicio de valor sobre todo lo que consideramos nuestra persona. Se refiere al grado de valor que nos asignamos. Normalmente, se confunden los términos Autoimagen, Autoconcepto, Identidad y Confianza en uno mismo como si fueran todos lo mismo y como si todos fueran sustituibles por la palabra Autoestima.

Todos estos aspectos psicológicos de la percepción de uno mismo son tan cercanos y están tan relacionados, que parecen funcionar y ser la misma cosa. No lo son, pero para el propósito de éste artículo no es necesario que explique cada uno, solamente diré que es más correcto decir que todos estos aspectos forman una actitud ante sí mismo y es por eso que en mi sistema de cursos me refiero a la Actitud Ante Uno Mismo. (En el curso Programa Self se analizan a fondo estas diferencias para aprender a desarrollar cada aspecto de uno mismo adecuadamente).

Las respuestas emocionales como la tristeza y el enojo (con sus respectivas respuestas compulsivas y problemáticas, la violencia impulsiva y la depresión) así como muchas otras actitudes que son causa de conflicto humano y de insatisfacción personal, son reguladas por el nivel de Autoestima y de seguridad personal (o Autoconfianza, como prefiero llamarla en el programa). Si me siento bien conmigo mismo, si me siento valioso e importante, si me siento capaz, mi manera de enfrentar todo en la vida es mucho más madura y adecuada. No me ofendo fácilmente. No me siento inseguro, con miedos o amenazado por los demás o por la vida. No tengo la necesidad de quedarme en una relación en que me humillan o maltratan por sentir que por lo menos alguien me quiere y tengo poco miedo de la soledad. No vivo mi trabajo como una preocupación desproporcionada, me siento seguro de lo que puedo lograr y a la vez no me engaño, puedo aceptar mis limitaciones porque no me siento menos valioso por tenerlas.

En fin, lo que en nuestro sistema de desarrollo personal llamamos “Actitud ante Uno Mismo” es como podemos ver, la pieza fundamental para enfrentar y vivir las relaciones, los problemas y la existencia en general de manera madura, productiva y sobre todo satisfactoria. Es el factor central de la sensación de plenitud con la propia vida.

En realidad es posible decir que todos, absolutamente todos los conflictos de un ser humano encuentran una buena parte de su solución en el trabajo de Autoestima (usando el término en ese sentido general). De la misma manera, todos los temas de desarrollo humano o desarrollo personal o superación personal están relacionados con el desarrollo del Autoestima, la Confianza Personal y una sana Actitud ante Uno Mismo.

La Actitud ante Uno Mismo (y por tanto el Autoestima) se va formando desde los primeros meses de vida. La manera en que nuestro ambiente nos trata y nos define, las relaciones que tenemos de pequeños con nuestros familiares y amigos así como el tipo de ideas y valores que recibimos en nuestra educación de parte de todos los que nos rodean, van formando la manera en que nos vemos a nosotros mismos y cómo nos valoramos.Obviamente este es un proceso complejo y largo de describir, pero sobresale el hecho de que el tipo de emociones que vivimos en nuestras relaciones más importantes así como el tipo de “etiquetas” que aprendemos a ponernos a nosotros mismos, son de especial impacto en la formación y desarrollo de nuestra Autoestima.

Por ejemplo, si vivimos una relación fría o distante con alguno o ambos de nuestros padres por lo general no desarrollamos una sensación de importancia y valía profunda. De la misma forma, si en nuestro ambiente hay una serie de etiquetas que los demás nos enseñan a poner en nuestra persona, esas descripciones y las emociones que implican quedan asociadas a nuestra sensación de valía. Si nos consideran tontos o feos no desarrollamos la misma sensación que si nos consideran capaces o agradables.

La autoestima crece o decrece de acuerdo con las situaciones de la vida. Es una característica que se va desarrollando y es modificable, aunque muchos de nosotros no lo sepamos. De hecho, si tuviéramos más educación y conocimiento al respecto nuestra vida tendría muchas más satisfacciones. Pero esto no es así, es más, es al contrario. La mayoría de la gente cree que el Trabajo de Autoestima es sólo importante para las personas inseguras o con miedos sociales. No saben, no se dan cuenta, de que el Trabajo de Autoestima es un camino de Desarrollo Personal que transforma la vida. Y claro que es útil para quienes tienen un nivel alto de inseguridad, pero es igual de importante y de útil para todos los demás.

El Trabajo de Autoestima o mejor dicho de Actitud ante Uno Mismo, es indispensable para todo ser humano. Es de hecho la base del verdadero conocimiento de quiénes somos y la vía para un desarrollo pleno de todas nuestras potencialidades, incluida nuestra espiritualidad.

Hay quienes creen tener una excelente autoestima y lo que en realidad tienen es un excelente mecanismo de defensa para no sentir su baja autoestima (que nosotros en el Programa Self llamamos la “Armadura de Autoestima”). Y en lugar de ser más maduros y sentirse bien en la vida, están más presionados por mantener firme su armadura. Desarrollar una buena autoestima no es cosa de juego, ni tan simple como algunas frases suelen sugerir: “es quererse a si mismo”… bueno, sí, pero cómo, no es nada más así, por lo menos no para quien tiene una estructura de emociones y pensamientos que no le permiten tener una buena autoestima.

En este punto parece importante reflexionar que la mayoría de nosotros no sabemos realmente cómo se desarrolla la Autoestima y la seguridad personal. No sabemos cómo se logra el carisma, la alegría y la seguridad que genera un desarrollo sano de la Actitud ante Uno Mismo. Tan es así que inclusive algunos cursos de desarrollo personal o libros de autosuperación pueden llegar a generar más frustración que beneficios en una persona. Por ejemplo cuando te hacen sentir un mediocre y fracasado por no lograr seguir los lineamientos que sus autores manejan (aunque esos valores y lineamientos sean reales y buenos para los autores y los digan con buena intención, puede ser que no apliquen y no sean adecuados para todas las personas). Es por eso que es muy importante aprender una serie de temas sobre la Actitud ante Uno Mismo cuando queremos crecer en Autoestima. Es importante un programa de trabajo de autoestima serio y comprobado.

En el fondo, el ser humano tiene la capacidad de poseer la sensación más plena y gratificante imaginable, yo le llamo la Emoción Central de Vida, y en diferentes disciplinas de desarrollo tiene diferentes nombres, pero en todas es en realidad la expresión de un crecimiento bien llevado de esa cualidad emocional tan crucial que llamamos Autoestima. La que implica mejores relaciones sociales y laborales (más oportunidades de trabajo, más desarrollo económico inclusive), mejores relaciones familiares, de pareja, más armonía y sobre todo más plenitud en la vivencia de uno mismo y por tanto, felicidad. En su expresión más científica o más espiritual es un hecho que el Trabajo de Autoestima es una de las llaves hacia la estabilidad emocional, económica y afectiva. Es uno de los temas más ignorados y más necesitados.

Crisis & Oportunidad

La crisis es una oportunidad

Todas las cosas están sujetas al cambio; cuando nuestro cuerpo está en crisis debido a alguna enfermedad o a algún desarreglo en la alimentación, o por un exceso debido a las horas dedicadas al trabajo, seguramente nos está avisando que está incómodo, que ha llegado a un límite de tolerancia, siendo la crisis la única forma que tiene de alertarnos de la situación, pidiéndonos ayuda y atención a gritos.

También las llamadas "crisis curativas" están brindándonos la oportunidad de depurarnos, de limpiarnos y posibilitarnos un reencuentro con el equilibrio y unas auténticas ganas de vivir; aunque en los primeros momentos sintamos algunas molestias, algún dolor de cabeza aislado, estos son provocados por la movilización de toxinas en el organimo; la oportunidad de una evolución real y favorable está en puerta.

Para alcanzar esta distinción, son muy importantes algunas facetas de nuestra personalidad: un toque de valor, algo de paciencia y un poco de constancia, harán de esta etapa un descubrimiento personal que nos conducirá a experimentar las mayores certezas acerca del funcionamiento de nuestro cuerpo, y luego, naturalmente, desearás compartir con los demás.

Hay personas que impulsadas por un sentimiento de incertidumbre y miedo, abandonan la terapia que ha provocado una saludable y necesaria crisis curativa, privándose así de una posibilidad de curación, de mejorar su salud y de enriquecer su experiencia; estos sentimientos paralizantes no son más que condicionamientos de la mente, que nos esclavizan a las cadenas que siempre hemos tenido y a la elección de patrones de conducta que ni siquiera hemos elegido concientemente.

Sería muy beneficioso preguntarnos a donde nos conduce esta actitud de resistencia; cada vez que nos hemos cerrado a alguna cosa o comentario, o a alguna propuesta o nueva idea, deberíamos recordar como nuestro cuerpo también se cierra y se ve afectado de tal forma que terminamos padeciendo las frecuentes contracturas musculares, los intensos dolores de cabeza, irregularidades en el tracto intestinal y muchas otras sintomatologías.

Podemos observar, como nuevamente, una actitud o impulso negativo nos lleva a vivir en un círculo vicioso: MIEDO-RESISTENCIA-ENFERMEDAD; es preciso agudizar nuestra conciencia para estar bien alertas, bien despiertos y así podremos superar los acontecimientos y alejarnos de este circulo vicioso de inconciencia y enfermedad.

La crisis no es más que una combinación de dos factores desencadenantes; los emocionales contradictorios y los hábitos o costumbres no integradoras, los cuales nos conducen directamente a situaciones conflictivas y juegan un papel protagónico en las enfermedades físicas y psicológicas.

Si nos diéramos cuenta que las situaciones desagradables y los momentos dolorosos se vienen sucediendo desde hace ya muchos años a lo largo de nuestra vida, como escenas de una película sin fin, nos dispondríamos a observar aquello que nos molesta, lo que nos aqueja, y estaríamos en condiciones de quitar ese exceso de carga emocional que entorpece nuestro pensamiento volviéndonos individuos funcionalmente poco prácticos.

Las relaciones conflictivas, una alimentación inadecuada, un tratamiento médico ineficaz, nos impedirán poder disfrutar de este proceso maravilloso de aprendizaje que es, sin ninguna duda, la vida; la crisis es la oportunidad que nos permite despertar y reconocer estos obstáculos, para luego, utilizando las herramientas adecuadas, trascenderlos en un camino de evolución sin límites.

Estrés












MEDIDAS QUE CONVIENE TOMAR:
La tarea de enfrentar el estrés consiste en intentar responder de la mejor manera posible ante cada exigencia de la vida. No hay un método sencillo para lograrlo, pero los expertos recomiendan seguir estos cuatro liniamientos:

Reconocer los signos:
el estrés no solo afecta el cuerpo y la mente de la persona, sino también sus sentimientos y modos de actuar; sus síntomas, que pueden adoptar muchas formas , con frecuencia son resultado de un aumento en la tensión muscular, como DOLOR DE CUELLO, DOLOR DE CABEZA, SENTIR UN NUDO EN LA GARGANTA, DOLOR DE ESPALDA, RISA NERVIOSA, TICS Y PARPADEO FRECUENTE.HIPERTENC.
Otros síntomas comunes son taquicardia, hiperventilació
n , palpitaciones, dificultad para deglutir, resequedad de boca y garganta, insomnio, síndrome del colon irritable, sudoración, en algunos casos desmayo, mareos, sensación de debilidad y falta de energía.

Entre los signos de estrés que afectan el pensamiento, las emociones y el comportamiento, están: mala concentración, ansiedad, temor sin motivo aparente, períodos de irritabilidad y perfeccionismo, seguidos por accesos de depresión y apatía. Otras señales son los ábitos autodestructivos como comer, beber en exceso, tabaquismo, el uso de tranquilizantes sin prescripción médica e incluso ser muy propenso a los accidentes.

Identificar las causas:
una vez detectados los signos, el paso siguiente es reconocer las causas, a las que los médicos y los psicólogos llaman "factores de estrés". Estos factores son cualquier situación que haga perdfer los estribos, que plantee un reto difícil o que desencadene un cambio, aunque sea por un tiempo breve.
Algunos factores de estrés son internos, como angustiarse ante el vencimiento de una hipoteca, tener que comer un alimento que a uno le desagrada e incluso padecer una enfermedad física; otros son externos: por ejemplo, estar en un lugar ruidoso o insalubre, oír repiquetear el teléfono en forma incesante, las presiones de trabajo o el llanto de un bebé. Mudarse de casa, cambiar de empleo, enfrentar un divorcio, soportar el bombardeo de información de la radio y televisión.
No se debe olvidar que los sucesos agradables pueden ser tan apremiantes como las desagradables, por ejemplo el nacimiento de un hijo trae no solo felicidad sino también noches sin dormir, gastos, preocupaciones, cambios en la actividad cotidiana, etc.

Determinar el modo de reaccionar

Reacción de lucha:

Esta respuesta puede ser externa o interna, la primera implica hacer frente al problema en forma directa, en ocaciones antes de que surja. Suelen ser personas ambisiosas, competitivas; logran sus objetivos con relativa facilidad, se obligan constantemente a desempeñarse mejor y se impacientan o
enojan si los contradicen. Tienen dificultad para relajarse y son propensos a los trastórnos cardíacos. Dan la apariencias de ser organizadas y hasta cierto punto insensibles; tienden a ser sistemáticas y no aceptan sin chistar las sugerencias de cambio. En muchos casos terminan padeciendo
trastornos digestivos como síndrome de colon irritable o úlceras estomacales

Reacción de huida:
Consiste en evitar los problemas a toda costa, ya sea fingiendo que no existen o dándose por5 vencido y dejando que otras personas los resuelvan; en el mejor de los casos, puede volver prudente y cuidadosa a la persona, pero es más común que haga perder el control sobre sus actos y se vuelva
dependiente de los demás. Quienes recurren a este tipo de respuesta casi nunca dan cauce a sus potencialidades ni aprenden a expresar sus sentimientos, entre los riesgos que corren están el aislamiento, la soledad y en los casos graves, accesos de depresión que pueden desembocar en cáncer.

Respuesta pasiva:
Implica aceptar los factores de estrés sin tratar de combatirlos ni de evadirlos, es decir. dejarse "llevar por la corriente" y actura según los dictados de la conciencia y las exigencias del momento. La persona que responde de esta manera corre riesgo de ser tachada de indolente e indecisa, además , le cuesta trabajo emprender acciones y a veces siente que nada vale la pena. Otra caracteristica es que se vuelve propensa a los accidentes y las enfermedades, así como presa fácil de las modas y los fanatismos.

Desarrollar una nueva estrategia:
Una vez determinado el modo de reaccionar ante el estrés, hay que adoptar una táctica más amplia y flexible para afrontarlo. Lograr armonía y bienestar son metas que se buscan toda la vida ; los expertos aconsejan lo siguiente:
Mantenerse alerta a la aparición de factores de estrés y analizar el modo de responder ante ellos; llevar una dieta balanceada, realizar ejercicios, dormir lo necesario, no tomar decisiones apresuradas ni radicales para solucionar un problema; buscar ayuda cuando haga falta; practicar en forma
diaria alguna forma de relajación y respiración, yoga o meditación; dar rienda suelta a los sentimientos ante los demás y si esto resulta difícil, recurrir a la psicoterapia, la terapia por medio del arte o la terapia bioenergética.

Otra medida es trazar un "proyecto de vida" personal, es decir, una relación de datos en la que figuren sucesos importantes como el matrimonio y el nacimiento de los hijos, las enfermedades padecidas, las actividades presentes, las metas y ambiciones para el futuro. Esto quizás proporciones una nueva visión de los problemas y ayudará a tomar medidas para afrontar las vicisitudes venideras.